Los tics nerviosos en los niños. Guía para reconocerlos y tratarlos

 Fecha de publicación: 09/12/2019




¿Tu hijo tiene tics? Te cuento lo que son, por qué aparecen y qué hacer con los tics nerviosos de los niños


El trastorno por tics es muy común en niños y jóvenes y aproximadamente un 25 % de la población los padece en algún momento de su infancia. Manias, como eran conocidas hasta hace poco, que en la mayor parte de los casos remiten y desaparecen espontáneamente, pero que a veces necesitan ser tratadas adecuadamente. Los tics en niños pueden ser indicativos de otros trastornos y pueden causar problemas de tipo social.



¿Qué son los tics nerviosos?

Los tics son movimientos de diferentes músculos del cuerpo que se producen de forma involuntaria y repetitiva. Aparecen como respuesta a una situación externa estresante para el niño y se pueden convertir en hábitos.

Los tics en niños desaparecen con el sueño y durante un corto espacio de tiempo con la fuerza de voluntad. También pueden desaparecer o producirse con menos frecuencia cuando el niño está muy concentrado en una actividad. Si, por el contrario, se encuentra nervioso, cansado o frustrado los tics se repetirán con mayor intensidad.

Observa a tu hijo para comprobar si los movimientos faciales son tics nerviosos.

Tipos de tics nerviosos

Podemos agruparlos en cuatro tipos:

Tics motores simples

Afectan sobre todo a la cara y a la parte superior del cuerpo. Verás cómo hace guiños continuamente, frunce el ceño, chasquea la lengua, gira el cuello o eleva los hombros. Estos son los más habituales.

Tics motores complejos

Afectan a más de un grupo muscular y, con el movimiento, el niño pretende realizar una acción concreta: lanzamiento imaginario de algo, giró sobre sí mismo, golpeo de una superficie. Son menos frecuentes que los anteriores.

Tics vocales simples

Son determinados sonidos que se producen de forma repetida: gemidos, toses, resoplidos, diferentes ruidos nasales, gruñidos, carraspeos.

Tics vocales complejos

Los tics vocales complejos se caracterizan por la repetición continua de palabras completas, no solo sonidos. Observarás que repite la última palabra escuchada o la última palabra pronunciada por él mismo, acciones que producen crispación en los adultos. También existe una variación en la que el niño repite palabras malsonantes e insultos, que pueden ofender al interlocutor. Este tipo de tics se asocia con el síndrome de Tourette.



Causas que originan los tics

Las causas que dan lugar a los tics son muy variadas aunque, en algunos casos, los tics son idiopáticos, es decir, las causas son desconocidas.

Causas genéticas y metabólicas

Diferentes estudios han concluido que existe una predisposición genética al trastorno, así es que puedes preguntar en tu familia para saber si alguien los ha sufrido en su infancia.

Además del componente genético, se ha determinado la alteración en el funcionamiento de algunas estructuras cerebrales, concretamente los ganglios basales y de determinados neurotransmisores como la dopamina.

Causas psicológicas

La baja autoestima, la timidez, una educación excesivamente restrictiva y la falta de confianza en sí mismo pueden provocar en tu hijo una situación de estrés que derive en la contracción involuntaria de los músculos de la cara y en los tics.

Causas sociales

El consumo de tabaco, drogas y otras sustancias en los adolescentes puede desencadenar la reacción inicial, que se verá agravada por estrés general, problemas de pareja y familiares, trastornos alimenticios y otras situaciones no deseadas. También el uso abusivo de café, medicamentos y bebidas estimulantes pueden dar lugar a tics de diferente índole.

Para poder ayudar correctamente a tu hijo es fundamental que un profesional evalúe los síntomas y haga un diagnóstico completo del estado del niño. De esta forma podremos iniciar un tratamiento, ya sea farmacológico o terapéutico, para resolver el problema.

Consecuencias para el niño que los padece

Los tics faciales pueden provocar dolor de cabeza.

El trastorno por tic nervioso no es una enfermedad y, dependiendo del tipo y de la complejidad, pueden pasar desapercibidos para vosotros, al menos en sus inicios. El problema se acentúa cuando interfiere en su vida cotidiana de forma negativa y afecta a sus relaciones sociales. Puede tener diferentes consecuencias negativas sobre el niño:

  • Efecto negativo sobre su autoestima y autoimagen.

  • Miedo a las relaciones con sus compañeros por temor a las burlas y aislamiento social.

  • Falta de atención en su vida cotidiana, ya que la dedica a suprimir el tic.

  • Fatiga y cansancio habitual, producido por la falta de concentración.

  • Dolor de cabeza y muscular, especialmente si el tic se produce con contracciones de los músculos faciales.

  • Bajo rendimiento escolar.

Cómo se diagnostica el trastorno

Para hacer el diagnóstico los especialistas consideran tres niveles:

Trastorno de Tourette

En este caso los niños presentan tics motores y vocales al mismo tiempo, con síntomas que se alargan más de un año.

Trastorno de tic crónico (motor o vocal)

Los niños presentan tics motores o vocales, pero nunca los dos tipos al mismo tiempo. Los padecen por tiempo superior a un año.

Trastorno de tic transitorio

Pueden presentarse tics vocales o motores o ambos al mismo tiempo. Los síntomas duran menos de 1 año.

Tratamientos recomendados

Si los tics en tu hijo no desaparecen, debes acudir a un especialista

Una vez diagnosticado en tu hijo el trastorno debéis valorar si es adecuado poner un tratamiento o no, ya que hay algunos tics que se resuelven de forma espontánea. Seréis los padres junto con el pediatra y el neurólogo infantil los encargados de decidir cuál es la mejor forma de actuar.

Los tratamientos pueden ser farmacológicos, terapéuticos y con estimulación cerebral.

Tratamientos farmacológicos

Se pueden utilizar como apoyo a la terapia o viceversa o administrarlos como único tratamiento. Son soluciones sintomáticas, ya que reducen la frecuencia pero no atajan el trastorno. Se utilizan medicamentos anticonvulsivos, relajantes musculares, fármacos que inciden sobre la liberación de dopamina y antidepresivos.



Tratamientos terapéuticos

Terapia cognitivo-conductual para acostumbrar al niño al impulso previo del tic y enseñarle a prevenirlo.

Terapia de reversión de los hábitos. Con movimientos contrapuestos al del tic para que este no se pueda desarrollar.


Tratamiento con estimulación cerebral

Solamente en los casos de una pérdida sustancial de calidad de vida como consecuencia del trastorno y cuando los tratamientos anteriores no han dado resultados.

Si observas un tic en tu hijo acude a su pediatra para que realice una evaluación médica y valore la necesidad de visitar al neurólogo infantil. Entre todos ayudamos al pequeño a superar los tics con el tratamiento más adecuado. 

En esta guía te vamos a ayudar a reconocer los diferentes tipos de tics que puedes observar en tu hijo, así como las causas y las consecuencias que su aparición pueden suponer para el pequeño.



El ojo vago, ver o no ver, esa es la cuestión


Fecha de publicación : 28/02/2016


El ojo vago, ver o no ver, esa es la cuestión ¿Què es el ojo vago? ¿Cuáles son sus causas? ¿Tiene solución? Hoy te acerco un tema muy interesante sobre la visión de tu hijo.


Imagino que conoces algún niño que lleva un parche tapando alguno de sus ojos, posiblemente más de una vez te habrás preguntado para qué sirven esos parches. Te voy adelantando algo, el ojo vago es mucho más que un ojo que no ve bien. Como siempre, vamos a empezar por definir algunos conceptos.

Agudeza visual

La agudeza visual de una persona es cuanto ve, y para medirla es necesaria una colaboración por parte del niño o adulto al que estamos valorando. Se utilizan letras, números o imágenes que llamamos optotipos; pueden usarse impresos en cartón, en una caja retroiluminada o proyectados sobre una superficie adecuada.

Existen muchas variedades de optotipos y no todos tienen la misma utilidad ni se usan igual, y aquí empiezan parte de los problemas, es necesario usar un optotipo adecuado a la edad y comprensión del paciente y hay que asegurarse que haya entendido lo que queremos que nos diga.


Calidad visual


Es importante, no solo, ver mucho sino ver bien. Siempre explico a mis pacientes que realmente no vemos con los ojos, vemos con el cerebro. Las imágenes se forman en la retina y se envían al córtex cerebral occipital (la parte de atrás del cerebro), esto puede ocurrir de manera nítida o borrosa. Un cerebro al que le llegan imágenes borrosas acaba por asumir que son las imágenes normales.

La calidad visual es más difícil de determinar. Existen aparatos sofisticados capaces de medir las anomalías oculares que producen mala calidad visual, son los aberrómetros, que se utilizan en cirugía refractiva (cirugía para eliminar el uso de gafas) pero no son útiles en las consultas oftalmológicas habituales.

Bien, ya podemos entrar en materia para ir conociendo algo más sobre la ambliopía


El ojo vago (ambliopía)

La definición clásica de ambliopía dice que es una disminución de la mejor agudeza visual corregida (con gafas) que no se debe a una alteración estructural (cicatriz, catarata) del ojo o la vía visual posterior (nervios ópticos). Si recordáis lo que os dije arriba, viendo el 100% (agudeza visual) también se puede tener ojo vago (calidad visual). En definitiva, en la ambliopía se ve mal aunque se usen gafas.

Causas de ambliopía


La ambliopía aparece cuando durante la infancia el cerebro ha recibido imágenes poco nítidas de un ojo, o de forma más rara de ambos, de manera mantenida. Las causas más habituales son:

  1. Estrabismo u ojo desviado

  2. Defecto de gafa en un solo ojo (anisometropía), o más raro, defectos elevados de ambos ojos

  3. Deprivación visual. Uno de los ojos no recibe imágenes, por ejemplo, por una catarata de nacimiento, una cicatriz en la córnea o situaciones más extrañas que os contaré más abajo.


Es importante que sepas que, en principio, toda causa de ambliopía es reversible si se identifica y se trata a tiempo. De las tres causas que te he nombrado no todas son igual de importantes; la más grave es la ambliopía por deprivación, tenemos mucho menos tiempo para corregir la causa y en bastantes ocasiones hace falta una cirugía para conseguirlo. 

 



Ambliopía por estrabismo

El estrabismo es la causa más frecuente de ambliopía.

Los estrabismos pueden ser alternantes, el niño desvía alternativamente uno y otro ojo, o no alternantes. El estrabismo no alternante se asocia más frecuentemente a ambliopía, dentro de este grupo, el que más riesgo tiene es la endotropia (ojo torcido hacia dentro)

La ambliopía por estrabismo responde muy bien al tratamiento, habitualmente con gafas y parches. Lo importante es identificar pronto el estrabismo y ser constante con el tratamiento, no debemos permitir que el niño haga “descansos” porque las recaídas son muy frecuentes.

Bien, espero que este artículo os haya resultado interesante y pronto os contaré qué podemos hacer si tu hijo tiene ojo vago, ya te voy adelantando que existen más cosas además de los parches y que si tu hijo ya es un adolescentes rebelde también tengo opciones que ofrecerle. Te espero la próxima semana.

 





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